El éxito de Game Of Thrones

Pocos programas de televisión de los últimos años han tenido un éxito a escala global comparable al de Game Of Thrones. La serie, producida por la cadena HBO de los Estados Unidos, cuenta con una audiencia de decenas de millones de personas, y se encuentra entre las series televisivas más exitosas de todos los tiempos. Además, la serie es un éxito de crítica, siendo la más premiada de la historia con casi 50 premios Emmy, entre muchos otros galardones.

Una fórmula arriesgada

Sin embargo, aunque Game Of Thrones (o ‘Juego De Tronos’ en español) se haya transformado en un éxito de público y crítica, significó un gran riesgo para la cadena y sus productores. Hacía muchos años (o décadas, en el caso de la televisión) que el género de fantasía épica medieval, en el que se inscribe la serie, no había registrado un gran éxito.

La producción del programa logró hacer funcionar la fórmula agregando elementos claramente contemporáneos, como grandes dosis de violencia y contenido erótico bastante explícito para la televisión norteamericana. Además, enfatizaron elementos de los libros originales que indudablemente aportaron a su carácter actual, como las intrigas políticas o los muertos vivientes.

Fenómeno cultural

Con la serie acercándose a su fin en su octava y última temporada, está claro que el lugar que ocupa en la cultura popular de la época está asegurado. Mientras que la saga de libros en la que está basada fue un éxito dentro del género de fantasía épica pero no necesariamente para el público general, la serie televisiva ha probado que los caballeros, las damas guerreras y los dragones pueden ser todavía relevantes a nivel masivo.

La clave es, para muchos, el haber incluido una trama contemporánea y compleja en el género, respetando a su vez unos altos estándares de producción. De este modo Game Of Thrones se ha transformado en uno de los fenómenos de la cultura popular más importantes en lo que va del siglo XXI.