Friends, un clásico de los noventa

La década de 1990 es considerada como una de las épocas de oro de la comedia televisiva estadounidense. La denominada sitcom, un formato tan viejo como la televisión misma, fue perfeccionándose y desarrollándose con el paso de las décadas, hasta que en los noventa se transformó en uno de los géneros televisivos más populares y aclamados por la ccrítica.

Aunque series multipremiadas como Seinfeld o Frasier son típicas de aquella década, es Friends la que ha quedado marcada a fuego en la memoria colectiva de los televidentes como la sitcom definitiva de los noventa.

Pero, ¿cuáles fueron las razones de ese éxito? ¿Y por qué, aun hoy, esta serie sigue atrayendo a nuevas generaciones de seguidores?

Un éxito atemporal

En sus comienzos, la serie fue recibida con moderado entusiasmo por la crítica, que en muchos casos la consideró una copia de Seinfeld. Sin embargo, la serie rápidamente encontró su público y su identidad propia. Con el paso de las primeras temporadas, la crítica ya se había sumado a la opinión generalmente positiva respecto de la serie, su guión, y las actuaciones de sus jóvenes protagonistas y estrellas invitadas.

Para muchos, Friends supo combinar a la perfección una atmósfera despreocupada y juvenil, con un argumento basado en la identificación emocional de los televidentes con sus personajes y las situaciones que atravesaban en cada episodio. El guión rápido, lleno de bromas y gags, se compensaba con un desarrollo de personajes auténticamente adorables. Una fórmula impecable.

Todas estas razones hicieron de Friends un éxito indiscutible en su momento. Sin embargo, la serie vive hoy en día una verdadera segunda vida, mientras nuevas generaciones de televidentes descubren su estilo despreocupado. Según afirman mucho críticos, es justamente el carácter desenfadado y despolitizado de la serie lo que ha hecho que muchos jóvenes de todo el mundo se sientan atraídos por ella, en una época de gran malestar social y económico.